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Mercedes Cuenca HONDURAS FEBRERO DE 2001-JULIO DE 2001
Me llamo Mercedes y viví en Honduras durante 6
meses, desde febrero hasta julio del 2001. Antes de partir tenia muchos miedos, propios de
la viajera primeriza: ¿realmente estoy preparada para embarcarme en esta
aventura?, ¿Daré la talla en el trabajo?, ¿Aguantare sin mi familia y amigos?,
¿Me gustara la comida?, ¿Le caeré bien a la gente?, ¿Cómo voy a entenderme
en los aeropuertos?... También me acompañaban muchas expectativas y
retos: conocer un nuevo pais, sumergirme en otra cultura, entenderme con
personas que jamás había visto, comprender la realidad (social, económica,
política...) de mi nuevo país, ser útil en mi trabajo... Pero sobretodo pesaba en mi la prohibición (impuesta
por mi misma) de no volver a mi casa, antes de la fecha prevista, pasara lo que
pasara. Comenzare contando que tal me fue con mis miedos.
Algunos se cumplieron nada mas abandonar el “territorio español”. Me quede
tirada en Paris y... ¿para qué contar mas? El caso es que llegue sana y salva.
No hay culpables, algunas cosas suceden porque tenemos que aprender. Mi miedo
obsesivo a perder mis aviones se hizo realidad y lo que aprendí es que se llega
igualmente y que, además, no es lo peor que te puede suceder (como yo creía).
Respecto a mis otros miedos, creo que la respuesta es la adaptación. No
entendiendo esta como algo negativo, sino como algo enriquecedor, algo que
sucede dentro de ti sin darte cuenta, un mecanismo para ser feliz. Por ejemplo,
si me preguntan si me gustan los frijoles, diré que no. Sin embargo, cuando
estaba en La Moskitia, esperaba ansiosa a que mi “mami” me los preparara “machucados”.
Otro ejemplo, si me preguntaran si echaba de menos a mi familia y amigos, diré
que sí. Pero reconociendo que no a todas las horas ni todos los días (como yo
esperaba). El miedo a no estar preparada para irme no lo puedo responder.
Algunos dirán que si lo estaba puesto que cumplí con los 6 meses. Yo no lo
comparto, sé que si volviera a repetirlo cambiaria algunas cosas, tal vez
hubiera sido mejor... o no. A continuación pasare a las expectativas. Puesto
que estas son totalmente subjetivas, también lo es mi percepción de los
resultados (siento no tener un alter ego para estos casos). El caso es que se
cumplieron TODAS!!! Dentro de las limitaciones de espacio y tiempo en las que me
encontraba. -
Si quería conocer un nuevo país... conocí al mas
lindo. -
Si quería sumergirme en otra cultura... me dieron la
oportunidad de comportarme como una miskita. -
Si quería entenderme con personas que jamás había
visto... halle hermanos y hermanas de todos los colores, religiones, clases... -
Si quería comprender la realidad de mi nuevo país...
me regalaron toda la información y vivencias para facilitarme tan ardua tarea. -
Si quería ser útil en mi trabajo... pusieron todos
los medios para lograrlo, o al menos, para hacer que yo así lo sintiera. Por ultimo hablare de mi auto-imposición de no
regresar a España pasara lo que pasara. Mentiría si dijera que nunca me lo
plantee. Motivos para ello fueron la soledad, la incomprensión, las decepciones...
todas ellas situaciones que vivimos en nuestros países sin necesidad de cruzar
el “charco”. Así que relativice todo lo que me ocurría, opte por quedarme
y ACERTE. Para terminar diré, que el tiempo que pase en
Honduras fue el mejor regalo que nadie podía hacerme, que crecí en todos los
sentidos, que de lo malo también aprendí, que la sensación de volver a
encontrarme con mi familia y amigos fue de las mejores y que... sin embargo...
sueño con regresar a mi otra patria. |
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